Anatomía de una larva Anatomía de una mariposa Ciclo de vida Depredación


Depredación en la población de mariposas Monarca

Todas las mariposas tienen mecanismos que las ayudan a protegerse de la depredación. Algunas especies están camufladas: a menudo se parecen a algo, a una hoja o una ramita, o armonizan con su ambiente. Otras tienen patrones que las hacen parecer un animal más grande, como manchas en las alas que parecen ojos y aun otras se protegen a través de su comportamiento: los adultos vuelan alejándose, mientras que las larvas pueden vivir juntas en grupos o caerse repentinamente al suelo si un depredador se aproxima. Algunas mariposas tienen también defensas mecánicas o químicas. Las defensas mecánicas pueden ser vellos, espinas o cerdas que hacen que al depredador se le dificulte sujetarlas, mientras que las defensas químicas hacen a la mariposa menos apetitosa (tal vez un olor nocivo o un sabor desagradable).

Las monarcas tienen una efectiva defensa química. Cuando son orugas se alimentan de las asclepias, asimilando los venenosos cardenólidos (también llamados glucósidos cardiacos) de esas plantas. Los cardenólidos son sustancias venenosas para los vertebrados (sin embargo, quizá no para los invertebrados, bacterias y virus).

Un depredador aprenderá a no alimentarse de una mariposa monarca o de cualquier otra mariposa venenosa, hasta después de que haya cazado una y tratado de comérsela.
Es común observar mariposas con picotazos en sus alas. Las alas grandes de las monarcas las ayudan a escapar relativamente sin daño, ya que contienen los desagradables cardenólidos, una mordida puede hacer desistir de un posterior ataque sin matar al adulto.

Por esta razón, las mariposas necesitan alguna manera de alertar al depredador antes de que se conviertan en almuerzo. Las monarcas lo hacen a través de su coloración de advertencia. Sus brillantes colores, tanto en etapa larvaria como en los adultos, avisa a los potenciales depredadores que tienen químicos venenosos.

Depredación en las Colonias de hibernación

A mediados de los años setenta, los científicos descubrieron los sitios de hibernación de la monarcas en México. Cuando empezaron a estudiar estos sitios, encontraron una alta mortalidad debido a la depredación. Aun cuando los investigadores ya tenían reportada alguna depredación en los sitios de hibernación de California, tales niveles de depredación, motivaron a que se realizarán numerosos estudios investigando las especies que depredan a la monarcas, la manera en que estas especies evitan el envenenamiento, los patrones de depredación y el impacto de ésta en las poblaciones de monarcas.

Depredación por Aves

A pesar de que en los sitios de hibernación viven muchos pájaros, sólo algunos se alimentan de monarcas. De las 37 especies reportadas para esta región, 25 nunca comen mariposas monarca mientras que otras ocho raramente las comen. Dos especies el bolsero parisino y la chara copetona ocasionalmente cazan monarcas, lo que significa que sólo un numero muy bajo de pájaros visitan las colonias para alimentarse de estas mariposas. Las dos especies restantes, el picogrueso pechicafé y el bolsero norteño oscuro, son los principales depredadores de las monarcas. Estas especies se alimentan dos veces al día en las colonias en parvadas mixtas de 5 a 60 pájaros y anualmente consumen varios millones de monarcas de las colonias mexicanas.

Los picogrueso pechicafé también conocido como tigrillos y la calandrias de cabeza negra o bolseros norteño evitan de varias maneras envenenarse cuando comen monarcas. Los picogrueso, que comen todo el abdomen son relativamente insensibles a los cardenólidos y pueden tolerar en el sistema digestivo niveles moderados de estos químicos. Por otra parte, las calandrias, vomitan después de consumir cantidades mucho menores de cadenólidos, ellas evitan el envenenamiento no comiéndose la cutícula, que es donde las monarcas almacenan los cardenólidos. Las calandrias hacen una abertura en el cuerpo y sacan los suaves dentros.
La depredación sigue varios patrones, por ejemplo, los picogruesos comen menos hembras que las calandrias. La monarcas hembras tienen, en promedio, una concentración de cardenólidos 30% más alta que los machos. Entonces, las hembras son más tóxicas que los machos. Ya que las calandrias evitan la cutícula cargada de cardenólidos, el incremento de las concentraciones no las afecta. Por otro lado, las hembras contienen también más lípidos (grasas) que los machos y así proporcionan más nutrientes por presa que los machos. Los científicos aun no tienen determinada la relativa importancia de estas dos fuerzas (evitar los venenos y obtener nutrientes).

Otras características afectan también la cantidad de la depredación. La orilla o periferia de las colonias enfrentan más altos niveles de depredación que el centro. Por eso, las colonias pequeñas con mayor periferia que radio interior enfrentan una depredación total más alta que las colonias grandes, que tienen menor periferia que radio interior. El despoblado o adelgazamiento del bosque, debido a causas naturales como una corriente de agua o causas inducidas por el hombre, como una corta selectiva o un aclareo de arbustos, también incrementan la depredación. El adelgazamiento incrementa el área superficial de la colonia y vuelve la parte de arriba más accesible a los depredadores.
La depredación por los picogruesos y las calandrias causan más del 60% de la mortalidad de monarcas en las áreas de hibernación en México, matando aproximadamente del 7 al 44% del total de la población. Por ejemplo, en una colonia de 2.25 hectáreas, los pájaros comen un promedio de 15,000 mariposas por día y más de 2 millones por temporada, lo cual constituye el 9% de la población de la colonia. Algunos científicos han especulado acerca del impacto evolutivo de tan altos niveles de depredación. Ya que las periferias son más vulnerables a la depredación que el interior, las monarcas que invernan en colonias grandes tendrán más posibilidades de sobrevivir que aquellas de las colonias pequeñas. En las colonias grandes, con una periferia menor que el radio interior, un menor porcentaje de mariposas son vulnerables a la depredación periférica. El arribo temprano a las perchas podría también ser ventajoso, ya que el centro de la colonia tiene menos riesgos de depredación que la periferia. Evitar la depredación podría ser también una fuerza moldeadora del comportamiento que ayude a los individuos a recuperar una posición central en la colonia cuando las mariposas parten para buscar agua o néctar, o cuando son derribadas por las tormentas.

Depredación a través de la Ruta Migratoria

El aumento del número de gente interesada en la mariposa Monarca a través de todo el corredor biológico, ha elevado también los reportes de observación de depredación por aves a las mariposas, tanto en Estados Unidos como en México. Se han reportado a las urracas, golondrinas, al carpinterillo mexicano, al tirano tijereta claro y hasta un halcón cola roja alimentándose de las monarcas. Tal vez esta depredación a las mariposas monarcas siempre ha existido, pero no había tanta gente observando como hoy en día. También podría deberse a que las asclepias más tóxicas, que es donde las larvas adquieren sus toxinas, están siendo erradicadas de las áreas de reproducción de las mariposas en el norte, por considerárseles malezas nocivas o por la apertura de campos de cultivo. Teniendo como consecuencia que casi el 90% de la población migratoria haya tenido como planta hospedera a la Asclepias syriaca que tiene bajas concentraciones de cardenólidos, disminuyendo la protección química en las mariposas.

Depredación por Ratones

Se conocen cinco especies de ratones que son abundantes en las cercanías de las áreas de hibernación de las mariposas Monarca en México. De estas cinco, sólo el ratón trepador de orejas negras, Peromyscus melanotis se alimenta de las monarcas. Varios estudios han investigado cómo el P. melanotis evita envenenarse, el impacto que el consumo de monarcas tiene en los ratones y el impacto que tiene la depredación por el ratón en la población de monarcas.
Un solo individuo consume un promedio de 37 monarcas cada noche. Ellos se alimentan de preferencia de mariposas de fácil accesos (cerca del suelo) y en mariposas “húmedas” (mariposas muertas que aún no se han secado). Durante el invierno, el P. melanotis migra a las colonias en donde asienta su residencia y se reproduce intensivamente. La población de ratones en las colonias, generalmente está en mejores condiciones que otros ratones de la misma especie cuyo territorio está fuera de las colonias; los ratones de las colonias son más grandes y pesados y se reproducen más que los ratones de las afueras de las colonias. Ellos son la única especie de mamíferos que los científicos han encontrado que tienen desarrolladas suficientes defensas contra los químicos, para explotar de forma efectiva la fuente de alimento que las colonias de la monarcas representan.

Durante todo el invierno, estos ratones pueden consumir del 4 al 5.7% del total de la población de mariposas de la colonia. Estos se traduce en por lo menos un millón de mariposas cada invierno en una colonia de 2.25 hectáreas. Este nivel de depredación puede también ayudar a moldear el comportamiento de las mariposas en sus perchas de invierno. Por ejemplo, las mariposas por lo general trepan por la vegetación. El moverse hacia arriba podría ayudar a las monarcas a protegerse de las temperaturas congelantes de cerca del suelo y de la gran depredación por los ratones. Esto significa que también es importante proteger la vegetación del sotobosque de las áreas de hibernación para que las monarcas puedan escapar más fácilmente de los ratones.

 

 

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