EL ENIGMA DE LA MIGRACIÓN

Durante muchos años la hibernación de la población de mariposas monarca del centro y este de los Estados Unidos fue un enigma para los científicos, ellos sabían que esta mariposa no podía soportar las bajas temperaturas y tampoco podían encontrarla en esas áreas como adulto, oruga o huevo durante los meses de invierno. Las observaciones de algunas personas, a fines del siglo XIX, de grandes cantidades de mariposas volando o agrupadas durante la noche, pronto se asociaron con un movimiento de las monarca hacia el sur durante el otoño, los estudiosos pensaron que el destino final sería la Florida o tal vez cruzaban el Golfo de México y se dirigían a Cuba o hasta Centroamérica. El único registro de la presencia de las mariposas en México era la de Sir Rider Haggard, quien reportó miles de Monarca volando hacia el sur en Orizaba, Ver. en 1890.

La primera sugerencia de que las mariposas Monarca emigraban a México aparentemente fue hecha en 1907 por Jennie Brooks, una naturalista que por varios años las había observado durante el otoño migrando a través de Lawrence, Kansas. En su ensayo, Brooks, también describió detalladamente el comportamiento de agrupamiento de estas mariposas durante la noche, su reacción al salir el sol, la separación de los grupos y la continuación de su viaje al sur.

Para tratar de resolver el enigma del sitio de hibernación de las mariposas Monarca, en 1940, el entomólogo canadiense Dr. Alfred Urquhart y su esposa Norah, comenzaron a rastrear la migración otoñal a través de un programa a largo plazo que consistía en marcar las alas de las mariposas con unas pequeñas etiquetas. En dicho programa se involucraron más de 3000 personas que después de veinte años de aportar datos condujeron los Urquharts hasta Texas y la Florida. Al no encontrar mariposas durante el diciembre y enero en Texas, en 1969, el matrimonio decidió viajar más al sur, hasta el área del lago de Chapala. Basándose en la recaptura en San Luis Potosí y cerca de la ciudad de México de una Monarca etiquetada y en las observaciones del investigador Jerzy Rzendowski, quien las vio pernoctar por cientos en la Sierra Madre Oriental, cerca de la ciudad del Maíz, S.L.P. en octubre de 1956, el matrimonio canadiense estableció la hipótesis de que el destino final de la migración debía de ser al algún lugar del sur de México o Centroamérica.

En febrero de 1973 los Urquhart publicaron en un periódico de la ciudad de México un llamado de ayuda a los naturalistas del país para que se unieran a su equipo de observadores. Esto dio como resultado que en el mes de noviembre recibiera el aviso del Ing. Kenneth Brugger informándole que manejando por las montañas al oeste de la ciudad de México vio caer algunas Monarcas golpeadas por una granizada. Con el apoyo de los Urquhart, el Ingeniero Brugger y su esposa Cathy Aguado, descubrieron finalmente en enero de 1975 la primera colonia hibernando, durante ese mismo viaje encontraron otras dos colonias más a pocos kilómetros de distancia. Al año siguiente, los Urquhart viajaron a Michoacán y encontraron entre millones de mariposas a algunas etiquetadas por ellos en Canadá, culminando por fin, la investigación iniciada por ellos treinta y cinco años antes y también se resolvió el enigma que durante casi 100 años tuvo en jaque a los estudiosos de la mariposa Monarca.

 


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